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Cómics que merecen

   ser descubiertos.

Zona Erótica

 

FEBRERO  2016

          

 

The Complete Iron Devil, Frank Thorne

Iron Devil (y su continuación, Devil’s Angel, ambas miniseries incluidas en este precioso volumen) es probablemente el trabajo más explicito de Frank Thorne y supuso la culminación de su trayectoria como erotómano (pornógrafo, dirían algunos).

Thorne empezó su carrera en comics generalista no demasiado reconocidos ni recordados (Mighty Samson, por ejemplo. En 2010 Dark Horse publicó un par de “Archives” de la colección, quizá fuera un buen momento para rescatarla). Fue  la realización de la serie Red Sonja para Marvel lo que lo puso en el mapa de autores de culto. La experiencia, de paso, lo cambió como artista y, sobre todo, lo que es más sorprendente,  como persona.

Y es que el autor vivió una auténtica epifanía cuando se encargó de la guerrera pelirroja ligada a Conan. Empezó a aparecer en convenciones vestido de mago y acompañado de señoritas ataviadas con bikinis metálicos como el propio personaje (entre ellas Wendy Pini, autora a su vez de la serie Elfquest). Hizo incluso una historieta sobre una de las performances que realizaba ( El Show del mago y Red Sonja, aparecido en La Espada Salvaje de Conan).

Más allá de este tipo de anécdotas lo cierto es que su contacto con Sonja, como él mismo ha dicho en alguna ocasión, despertó algo latente en él y le hizo replantearse  su trabajo.

Tras dejar la colección de Marvel se reconvirtió en autor completo, guionizando además de dibujando sus historias, reclamando la propiedad intelectual de las mismas (algo no muy habitual  por aquel entonces en el mercado americano para un dibujante que venía del mundo d elos comic-books).

Esto, y el tipo de historias que empezó a hacer, con un marcado acento erótico,  le llevó a gravitar hacia un tipo de editores y publicaciones (Warren, Heavy Metal) diferentes a los que había frecuentado hasta entonces. Probablemente su obra cumbre de ese periodo sea Ghita de Alizarr, un trasunto de Sonja que en su momento levantó mucho revuelo por su  supuesto “atrevimiento”. Hoy puede seguir chocando que la heroína esté en pelotas casi permanentemente pero lo cierto es que su sexualidad no va más allá de eso y de un par de percances sexuales tratados con toda naturalidad. Otro caso es que la obra estuviese cargada de sensualidad, algo que es implícito a la manera de dibujar de Thorne y que ya es evidente en la serie de Red Sonja.

En cualquier caso todo lo anterior se queda en pañales al lado de Iron Devil, en la que  por cierto Ghita, la diosa-ramera, ya madurita pero igual de apetitosa, aparece como anfitriona. Aquí Thorne no le hace ascos a nada y se atreve con las escenas más escabrosas, algunas de dudoso gusto.

El autor del prólogo, Ryder Windham, a la sazón editor de Eros Comix cuando se publicaron estas miniseries por primera vez, comenta en su texto introductorio que él mismo le aconsejó a Thorne que no las hiciera y siguiese por la senda más light en la que ya había tenido éxito. También es verdad que explica  que cambió de parecer en cuanto vió las primeras páginas ya realizadas . Y es que  Thorne no le hizo ni caso, argumentando que tenía la absoluta necesidad vital de hacer, en ese punto de su carrera, este tipo de obra. Viendo las páginas queda claro que Iron Devil es un trabajo realizado con devoción por su autor; nada más alejado de esas viñetas mercenarias que a menudo se ven en obras para adultos, incluso firmadas por grandes nombres.

Esta nueva edición le hace justicia a la obra, poniendo el acento en su condición de “pornografía de qualité” o “el sexo como arte”. Lo de precioso que decía al inicio refiriéndome al libro, por cursi que parezca, no es sino la realidad (no se me ocurre qué otro adjetivo le cuadraría mejor). Un formato relativamente pequeño que recuerda a una novela, tapa dura, tinta negra y sepia...una auténtica gozada visual.

 

 

La historia... no sabría resumirla; tampoco es que sea lo más importante. Reconozco que más de una vez me he perdido en la contemplación de los dibujos (no por culpa de Thorne, que es un autor de la vieja escuela que sabe hacer viñetas preciosistas cargadas de detalles sin perder de vista que lo importante en un comic es siempre la narración). La primera miniserie sigue los pasos de dos heroínas en tiempos diferentes. Una prostituta muda en el mundo de ficción de Ghita y los de una actriz porno en el presente, que de algún modo están relacionadas. Luego la historia deriva  hacia un caso de posesión infernal y un intento de traer al demonio sobre la tierra (o algo así) pero además tuvo un abrupto final cuando una madre que entró a comprar un tebeo para su niño vio un número de la serie en la librería y ni corta ni perezosa decidió denunciar al dueño.

La librería acabó ganando el juicio, aunque se arruinó en el proceso y tuvo que cerrar. Toda la historia sirvió para que Thorne cambiase el final que tenía planeado y realizase un auténtico tour de force contra la censura en un comic absolutamente disparatado en el que, con él como maestro de ceremonias de nuevo,  invoca a todos los personajes que ha dibujado en un momento u otro. Sí, por ahí andan Sonja, Ghita o Lann, pero también Buck Roger, Flash (Gordon, no el de DC) o Korak, el hijo de Tarzan, a los que dibuja cual muñecos Ken, el de barbie, sin pene (ni pezones ni ombligos, ya puestos). “Eran los 40 y los 50” comenta muy generosamente  Thorne el personaje “no había sexo en los comics entonces”, como si la cosa hubiese cambiado mucho en los comics mainstream hoy día.

Sólo por esa última loca entrega de la serie merecería este album la pena, pero la verdad es que eso sería reducir muy injustamente el interés que tiene. Cada una de las páginas de Thorne son, en realidad, un canto a la libertad (personal y como autor) y a la sensualidad sin complejos.

The Complete iron Devil, Frank Thorne

Tapa dura, 153 páginas

Tamaño: 25 x 17 cms

Año de publicación: 2007

Idioma: inglés

Editorial: Eros Comix/Fantagraphics Books

Precio: 19 €

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